Llueve,
detrás de los cristales llueve
mojando las oscuras golondrinas
en esta tarde gris donde se funden
un tango con versos de Bécquer y Serrat.
Gime el último organillo mientras leo
los últimos versos que yo le escribo
cuando me duele la ausencia de Malena
y el eterno sueño de Alfonsina en el mar.
Llora el cielo su tristeza, como llora
Miguel Hernández la muerte de su amigo,
renuevo de aquel antiguo llanto
de David por Jonathán.
Me dueles
Me dueles en los labios y en el cuerpo,
y no sé, entre tanta confusión,
si me dueles en el alma.
Me dueles en el silencio de tu ausencia
que me envuelve, me aturde y me golpea
y no sé, entre tanta confusión,
cuánto me duele esta espera.
Lluvia de otoño
Llora el cielo sus lágrimas grises
con llanto copioso y húmedo,
lavando desnudos árboles
de las últimas hojas yertas
que Otoño, ceñudo y travieso,
tiñó de dorado y de muerte.
Viento de otoño
Se fue la hoja, rendida,
el cuerpo yerto, dorado,
se entregó sumisa al viento
que la arrancara del viejo árbol.
Se va rodando la pobre
lejos del parque querido,
llorando su desventura
va a perderse en el olvido.
2 comentarios:
Tanta tristeza convertida en llanto, tanto gris, tanta lluvia en el alma? Algún mensaje esperanzador entre tanta añoranza? Espero el próximo soneto.
besos!!
Arte:
"Los poemas de amor satisfecho aparecen como una compadrada de mercaderes afortunados. Por eso los poetas de Flores buscaban el desengaño, porque pensaban que cerca de el andaba el verso perfecto."
¿Te dice algo del por qué de tanto gris en mis versos? Gracias por pasarte, por leer y comentar
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