sábado, 26 de diciembre de 2009

Volviendo al ruedo

Hola amigos, una vez más; y varias en este año, retomando este blog para compartir con uds algún pasatiempo. para despedir el año, les dejo un breve cuento que escribí hace unos años. Espero sus comentarios, es medio morboso el tema, pero al fin, es lo que quiero compartir.


Aberración
Las duras manos presionaron fuertemente sobre su garganta. Los gritos quedaron ahogados y se extinguieron mudos. El aire le faltaba y ya no podía ofrecer mayor resistencia. La niña se sentía morir entre los férreos dedos de aquel desconocido que la sorprendiera retornando a casa.
La oscuridad era completa, fatalmente cómplice de aquel despreciable individuo que escudaba su rostro lascivo en las sombras noctámbulas. Aunque no pudiera ver la faz de su atacante, la niña se estremecía y asqueaba con el etílico aliento del agresor.
Totalmente extenuada, sin un hálito de fuerzas para defender su integridad, quedó tendida entre la maleza, sintiendo como aquellas manos corsarias desgarraban sus prendas y su dignidad. Sintiendo que era despojada de su inocencia y avasallado el recinto sagrado de su delicada humanidad. El dolor comenzó a ganarle el cuerpo cuando aquel miserable empezó a invadirla. Sentíase morir de la impotencia, y aquel resuello insoportable que le golpeaba el rostro le daba náuseas.
La niña lloraba con mudos gemidos; esto excitaba más a su agresor que la poseía con mayor brutalidad. El dolor bajo su vientre era atroz y sentía un hilo caliente de sangre escapando de su naturaleza herida.
-¿Por qué no pasa nadie? ¿Por qué no viene alguien a salvarme? ¿Por qué no detiene alguien esta humillación?- Preguntas que nadie contesta y que se agolpan embotadas en su cabecita confundida.
-Por Dios, ¡que se acabe este infierno!- ruega íntimamente.
El individuo se detiene al fin consumado su aberrante delito y se pone de pie. Mira complacido su obra brutal, aquel pequeño guiñapo que llora en silencio con su desnudez expuesta a las estrellas. Pronuncia amenazas que no la niña no oye, pues está en otra parte su pensamiento, su razón.
- ¿Ya se irá? ¿Cuándo me dejará libre? –Piensa mientras el dolor sigue insoportable.
El delincuente comienza a rondar el lugar, algo busca entre las malezas y vocifera improperios. Parece que al fin da con su objetivo. Se incorpora y se vuelve hacia la niña que sigue, temerosa y anonadada, aguardando verse libre echada aún en la hierba regada de su sangre y violencia.
-Por Dios, ¡qué está por hacer!- la noche ahoga un grito y un golpe seco vuelca más sangre en la hierba.
La noche inscribe una nueva víctima en su oscura lista de crímenes. Tendida en la maleza, queda el cuerpo blanco y todavía tibio de la niña violentada. Sus ojos apagados miran fijos las innumerables estrellas. Y de su cabecita se escapan, como mariposas asustadas, las preguntas sin respuesta por la profunda herida profusa de sangre. Por donde se le escapa el alma y se le apaga la vida.





3 comentarios:

rara calma dijo...

Ricky muy bien logrado este trabajo. Has plasmado la atrocidad de estos hechos que lamentablemente somos asiduos de ver en esta sociedad. Ojalá estas cosas dejen de suceder y ya no haya más víctimas inocentes de la maldad de esos sádicos.

Un abrazo y bendiciones!

Ricky dijo...

Gracias por tus palabras Arte, Un beso

rara calma dijo...

Ricky que Dios en su inmenso amor inunde tu vida de paz, felicidad y armonía y que los días de este año los disfrutes a pleno. Que cada día lo vivas como si fuera una ocasión especial llena de hermosos momentos únicos. Te deseo un 2010 lleno de nuevos proyectos y de sueños hechos realidad! un abrazo!

Bendiciones!

Yo soy otro tú